Muchas licenciaturas de Psicología piden a sus estudiantes vivir un proceso terapéutico propio como parte de su formación. Esta experiencia te permite entender el proceso terapéutico desde el lugar del paciente, algo que enriquece tu futuro trabajo clínico.
El proceso se trabaja igual que con cualquier otro paciente: con la misma confidencialidad, seriedad y respeto, adaptando el enfoque a los temas que quieras trabajar, sean o no relacionados con tu formación.